Escuchar artículo

El escalofriante ataque que terminó con la vida de una joven de 22 años y cuatro niños en una vivienda incendiada conmocionó al país entero. Mientras avanza la investigación judicial para esclarecer cada detalle de la secuencia, las pericias preliminares y los testimonios clave comienzan a arrojar luz sobre el estado en el que se encontraba el único sospechoso al momento de perpetrar el femicidio y la masacre.

 

 

Un espanto sin precedentes en el barrio Matadero

El dramático episodio ocurrió este fin de semana en la localidad de Quitilipi, Chaco, donde un voraz incendio en una vivienda de la calle Islas Malvinas al 1200 dejó al descubierto una escena de extrema violencia. Las víctimas fueron identificadas como Rocío Aranda (22), su hijo Franco (4), sus sobrinos Adriana Barrios (5) y Bruno Barrios (4), y el pequeño Bernardo Ávalos, de tan solo seis meses, hijo que tenía la joven con el principal sospechoso, identificado como Alberto Luis Ávalos (25).

 

De acuerdo con la reconstrucción brindada por la jefatura policial a cargo de Fernando Romero, el agresor atacó a los integrantes de la familia antes de prender fuego el inmueble. La brutalidad del ataque incluyó el estrangulamiento de la madre y el posterior ensañamiento con los menores, para luego intentar borrar todo rastro provocando el incendio que causó la muerte por asfixia del bebé. Tras el hecho, el sujeto intentó ahorcarse, pero los vecinos intervinieron a tiempo para rescatarlo y evitar que fuera linchado en el lugar.

Autor: admin