Cultura

El día que Carlos Monzón peleó en Salta y se paseó por el centro con Susana Giménez

Apenas tres meses después de conquistar el título mundial, Carlos Monzón llegó a la capital salteña para protagonizar una velada inolvidable que marcó una época para el boxeo del norte argentino.

El 19 de febrero de 1971, la ciudad de Salta vivió una de las noches más memorables de su historia deportiva. 

El flamante campeón mundial mediano Carlos Monzón, que apenas tres meses antes había destronado al italiano Nino Benvenuti, se presentó ante una multitud en el antiguo Palacio de los Deportes, el mítico Salta Club y venció por nocaut en el segundo round al santiagueño Domingo "Chicho" Guerrero. Aquella velada quedó grabada en la memoria del boxeo salteño.

El campeón del mundo llegó al norte

La presencia de Carlos Monzón generó una enorme expectativa en todo el norte argentino. El santafesino arribó a Salta por vía aérea y fue recibido por una multitud que lo saludó como a un héroe deportivo.

El campeón recorrió distintos puntos emblemáticos de la ciudad. Paseó por la plaza principal 9 de Julio, visitó la Catedral Basílica de Salta, caminó por lo que es hoy la tradicional peatonal Alberdi y también recorrió ferias artesanales, donde fue ovacionado por vecinos y turistas.

Incluso aprovechó su estadía para conocer Cafayate y los Valles Calchaquíes, acompañado por su equipo y dirigentes del boxeo local.

La pelea que paralizó la ciudad

El combate se realizó en el denominado Palacio de los Deportes, el mítico Salta Club, en la calle Alberdi, con el estadio completamente colmado.

La velada fue organizada por el Salta Boxing Club, que impulsaba festivales de boxeo profesional cada semana. El rival del campeón fue Domingo "Chicho" Guerrero, un púgil santiagueño radicado en Rosario de la Frontera.

En el primer round, el desafiante se animó a intercambiar golpes y hasta conectó algunos impactos que entusiasmaron al público. Pero la reacción del campeón fue fulminante.

En el segundo asalto, Monzón combinó un uno-dos y un directo pleno a la mandíbula que envió a Guerrero a la lona para toda la cuenta. El nocaut fue inmediato y la ovación del público estalló en el estadio.

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