
El síntoma de la menopausia que afecta a seis de cada diez mujeres y casi nadie consulta
La vergüenza y el desconocimiento hacen que muchas mujeres nunca consulten al médico. Cuáles son las causas y los tratamientos disponibles.
El flujo vaginal cumple funciones bastante más importantes de lo que parece a simple vista: lubrica durante las relaciones sexuales, protege frente a infecciones y mantiene el equilibrio del pH. Cuando esa lubricación natural disminuye, aparece la sequedad vaginal, asociada a cambios en la mucosa que se vuelve más fina, menos elástica y menos hidratada. Hoy se la engloba dentro de un concepto más amplio conocido como síndrome genitourinario de la menopausia.
Según estimaciones médicas, entre un 50% y un 60% de las mujeres en la posmenopausia presenta síntomas de sequedad vaginal. Sin embargo, muchas no consultan, ya sea por vergüenza o porque dan por sentado que se trata de algo “normal” e inevitable.
Incluso cuando consultan, no siempre se las informa sobre todas las opciones terapéuticas disponibles. El resultado es un problema tan frecuente como infratratado.
Por qué aparece
“La principal causa de la sequedad vaginal es la disminución de estrógenos, especialmente en la menopausia. Porque son los estrógenos los que mantienen el grosor, la elasticidad y la hidratación de la mucosa vaginal”, explica la doctora Laura López Chardi, ginecóloga, Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universitat de Barcelona.
Aunque suele asociarse a la perimenopausia y la posmenopausia —a partir de los 45 o 50 años—, también puede aparecer antes en otros contextos, como la lactancia materna, ciertos anticonceptivos de baja dosis, algunos tratamientos oncológicos o la menopausia quirúrgica.
Un dato importante: la sequedad no siempre se percibe como tal. “Algunas mujeres presentan molestias o escozor, dolor con las relaciones sexuales, sensación de tirantez en la vulva o mayor predisposición a infecciones urinarias o vaginales”, señala López Chardi. Puede ser transitoria —vinculada a la lactancia o ciertos tratamientos— o persistente, como ocurre en la menopausia sin tratamiento, en cuyo caso tiende a progresar y empeorar con el tiempo si no se aborda.
Cómo se diagnostica la sequedad vaginal
El diagnóstico es fundamentalmente clínico: se basa en una historia detallada, la exploración ginecológica y, en algunos casos, la medición del pH vaginal, que suele elevarse durante la menopausia.
La especialista remarca la importancia de revisar también la vulva, para descartar otras afecciones con síntomas similares, como el liquen escleroso vulvar.
Qué tratamientos existen para la sequedad vaginal
El abanico de opciones terapéuticas es amplio y se elige según el grado del síntoma, su impacto en la calidad de vida y la preferencia de cada paciente. Entre las alternativas no hormonales, se encuentran los hidratantes vaginales de uso regular, los lubricantes para las relaciones sexuales y suplementos orales como el omega 7 o el aceite de espino amarillo.
Un dato importante: la sequedad no siempre se percibe como tal. “Algunas mujeres presentan molestias o escozor, dolor con las relaciones sexuales, sensación de tirantez en la vulva o mayor predisposición a infecciones urinarias o vaginales”, señala López Chardi. Puede ser transitoria —vinculada a la lactancia o ciertos tratamientos— o persistente, como ocurre en la menopausia sin tratamiento, en cuyo caso tiende a progresar y empeorar con el tiempo si no se aborda.
Cómo se diagnostica la sequedad vaginal
El diagnóstico es fundamentalmente clínico: se basa en una historia detallada, la exploración ginecológica y, en algunos casos, la medición del pH vaginal, que suele elevarse durante la menopausia.
La especialista remarca la importancia de revisar también la vulva, para descartar otras afecciones con síntomas similares, como el liquen escleroso vulvar.
Qué tratamientos existen para la sequedad vaginal
El abanico de opciones terapéuticas es amplio y se elige según el grado del síntoma, su impacto en la calidad de vida y la preferencia de cada paciente. Entre las alternativas no hormonales, se encuentran los hidratantes vaginales de uso regular, los lubricantes para las relaciones sexuales y suplementos orales como el omega 7 o el aceite de espino amarillo.
En el plano hormonal, existen opciones de aplicación local —estrógenos o DHEA vaginal— y la terapia hormonal sistémica mediante parches o cremas transdérmicas. A esto, se suman alternativas más recientes vinculadas a la ginecología regenerativa, como el láser vaginal, la radiofrecuencia, el plasma rico en plaquetas combinado con ácido hialurónico o el suero autólogo rico en citoquinas.
Según López Chardi, sí es posible recuperar la lubricación natural: “Especialmente con terapia hormonal y/o con tratamientos basados en la ginecología regenerativa, se obtienen resultados muy efectivos. La mucosa puede recuperar grosor, elasticidad y lubricación similares a los previos al déficit hormonal”.
Más que un problema sexual
La sequedad vaginal está ligada al descenso hormonal natural y, por lo tanto, no siempre puede evitarse del todo. Sin embargo, mantener una actividad sexual regular, evitar el tabaco, sostener una rutina de hidratación genital diaria y consultar ante los primeros síntomas puede ayudar a minimizar su impacto.
La especialista aclara, además, que el malestar no depende de tener o no relaciones sexuales: “Aunque no se mantengan relaciones, la sequedad vaginal puede causar dolor, picor o ardor crónico, aumentar el riesgo de infecciones urinarias recurrentes o la aparición de microfisuras y sangrado”. Y concluye con una idea central: “Como síntoma que es, si la sequedad vaginal no se trata, puede progresar, y la respuesta al tratamiento será más difícil con el paso del tiempo. No es solo un problema relacionado con la esfera sexual, es un problema de salud y bienestar”.
Por último, aunque la alimentación no sea una causa directa, sí influye en la salud general de las mucosas: una dieta rica en antioxidantes, vitamina E y alimentos con omega 7, sumada a una buena hidratación, contribuye a mantener la piel y las mucosas en mejores condiciones.