Policiales

Estuvo seis años desaparecido y reapareció caminando solo en la ruta

No lo encontraron policías ni investigadores: fue él quien decidió escapar de una vida que ya no soportaba.

La madrugada del 13 de diciembre de 2023, un adolescente caminaba solo por una ruta cercana a Toulouse, en el sur de Francia. Llevaba una mochila, una patineta y estaba visiblemente desorientado. Tenía 17 años y una historia que parecía difícil de creer: era Alex Batty, el chico británico que había desaparecido en 2017 y era buscado en toda Europa.

Durante más de seis años, su nombre figuró en listas de menores desaparecidos del Reino Unido y su rostro circuló en alertas internacionales. El desenlace, sin embargo, no llegó por un operativo policial, sino por una decisión personal: Alex decidió huir y pedir ayuda.

El viaje que nunca terminó

Antes de desaparecer, Alex tenía 11 años y vivía en Oldham, cerca de Manchester, bajo el cuidado de su abuela materna, Susan Caruana. La Justicia británica había determinado que su madre, Melanie Batty, no estaba en condiciones de hacerse cargo de él.

El 30 de septiembre de 2017, Melanie viajó con Alex y el abuelo del chico, David Batty, a España para pasar unos días de vacaciones en Marbella. El regreso estaba previsto, pero nunca ocurrió. La última vez que Alex fue visto fue el 8 de octubre, en el Puerto de Málaga.

Con el correr de los días, el contacto se perdió por completo. Poco después, las autoridades confirmaron que la madre había violado una orden judicial al no devolver al menor. El caso pasó a manos de organismos internacionales y se activó una alerta por secuestro.

Años fuera del sistema

Durante los primeros años surgieron todo tipo de versiones: comunidades hippies, vida nómada, movimientos constantes entre países europeos e incluso el norte de África. Nada pudo comprobarse.

La investigación posterior permitió reconstruir que Alex pasó gran parte de ese tiempo viviendo en asentamientos rurales de España y Francia, lejos de cualquier registro oficial. No iba a la escuela, no tenía atención médica regular y no utilizaba documentación.

Según relató el propio adolescente, su madre rechazaba la educación formal, el sistema de salud y la vida urbana. Para evitar ser detectados, cambiaban de lugar constantemente. Incluso le cambiaron el nombre y evitaron cortarle el pelo durante años para que no fuera reconocido.

En ese contexto, Alex creció aislado, con reglas estrictas y casi sin contacto con el mundo exterior.

La decisión de escapar

Con el paso del tiempo, la relación con su madre se fue deteriorando. Alex comenzó a sentirse incómodo con ese estilo de vida y temía que lo obligaran a permanecer oculto para siempre.

A los 17 años, tras una discusión con Melanie y sin ver otra salida, decidió irse solo y buscar la forma de volver a Manchester.

El encuentro que cambió todo

Mientras caminaba por la ruta, fue visto por Fabien Accidini, un repartidor que notó algo extraño: un chico solo, de noche, con una patineta al hombro. Se detuvo y le ofreció ayuda.

"Lo primero que me dijo fue: ‘Gracias, me salvaste'", contó Accidini después.

Alex se identificó y explicó que llevaba años desaparecido. El hombre dio aviso a la Policía francesa, que lo trasladó a una comisaría. En pocas horas, Interpol confirmó su identidad.

La noticia recorrió Europa en minutos.

El reencuentro y el regreso a casa

Su abuela Susan fue notificada de inmediato y viajó para reencontrarse con él. Alex quedó bajo custodia de las autoridades francesas hasta completar los trámites para su regreso al Reino Unido.

Días después, volvió a Manchester acompañado por funcionarios de protección infantil. El reencuentro fue profundamente emotivo.

"Pensé que nunca lo volvería a ver. Cuando lo abracé, fue algo que no puedo explicar", dijo su abuela.

Las autoridades británicas realizaron evaluaciones médicas y psicológicas y activaron protocolos para su reinserción educativa y social, tras haber pasado gran parte de su adolescencia sin ningún tipo de contención institucional.

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