
Intendente advirtió que las mineras están tomando cada vez menos mano de obra local
En la Puna salteña comenzó a sentirse un fuerte malestar por la caída en la contratación de mano de obra local y de proveedores de la zona.
La calma en la Puna empezó a resquebrajarse y el malhumor crece en silencio entre familias que hace meses ven cómo las promesas de progreso minero no terminan llegando como esperaban.
En las últimas horas, el intendente de Tolar Grande, Sergio Villanueva, puso en palabras una preocupación que ya circula fuerte en todo el departamento Los Andes: la marcada disminución en la contratación de trabajadores locales y de empresas proveedoras salteñas por parte de los proyectos mineros instalados en la zona.
La advertencia no es menor.
Porque durante años la minería fue presentada como el gran motor económico capaz de transformar el oeste salteño, generar empleo genuino y derramar desarrollo en localidades históricamente postergadas.
Sin embargo, hoy el reclamo es otro: cada vez hay menos vecinos adentro del sistema.
"Mucha gente fue quedando afuera"
Villanueva explicó que la situación se repite en distintos puntos de la Puna, no solamente en Tolar Grande.
Al recorrer San Antonio de los Cobres, Olacapato, Pocitos y Pastos Grandes, el panorama empieza a mostrar una misma postal: personas que alguna vez lograron entrar a trabajar en minería pero con el tiempo fueron desplazadas, y otras que directamente nunca consiguieron una oportunidad.
Según lo publicado por FM Aries, algo similar ocurre con empresas de servicios del departamento, que fueron reemplazadas por firmas traídas desde otras provincias o incluso desde otros puntos del país.
Es decir, mientras la actividad minera sigue moviendo millones, una parte importante de ese circuito económico ya no estaría quedando en manos puneñas.
Y ahí aparece el foco del conflicto.