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La otra cara del Milagro: cuando el celular te lleva a no estar presente

Me llamó la atención algo en particular de este Milagro, se sintió otra vibra, otra inmensidad en una tradición que durante años fue profundamente salteña.

Hay algo que sentí diferente este año en la procesión del Señor y la Virgen del Milagro. No fue solamente la cantidad de personas que llegaron a las calles de Salta. También cambió, de alguna manera, quiénes estaban ahí y cómo llegaron hasta ese momento.

Durante mucho tiempo, el Milagro fue una tradición profundamente ligada a los salteños. Una celebración que se transmitía de generación en generación y que, para quienes nacieron en Salta, formaba parte del calendario y de la identidad de la provincia.

Pero las redes sociales cambiaron el alcance de esa historia.

Un video, un reel, una transmisión en vivo o una imagen compartida miles de veces pueden hacer que una tradición que ocurre a cientos de kilómetros de distancia aparezca, de repente, en la pantalla de alguien que nunca escuchó hablar de ella.

Y este año se sintió.

Personas de distintos puntos de la Argentina llegaron a Salta para conocer de cerca una celebración que quizás hasta hace poco desconocían. Algunos pudieron haberla descubierto simplemente navegando por Instagram, TikTok, Facebook o YouTube. Vieron la multitud, los peregrinos caminando durante kilómetros, los pañuelos blancos, las imágenes del Señor y la Virgen y algo de todo eso los interpeló.

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