Cultura

La postal paradisíaca que pocos conocen en Salta: está a pocas horas

En La Poma se esconde el Puente del Diablo, un rincón natural que sorprende por sus formaciones rocosas y el paisaje de montaña.

A unas horas de la capital salteña, en plena altura y con un paisaje que parece de otro planeta, aparece un rincón que todavía se mantiene fuera del radar de muchos: el Puente del Diablo, en el departamento de La Poma.

El lugar impacta apenas se llega. Formaciones rocosas moldeadas por el tiempo, el río corriendo entre piedras y un silencio de montaña que cambia completamente el ritmo del viaje. No es de esos destinos masivos ni señalizados con carteles turísticos en cada curva. Justamente ahí está parte de su encanto.

 

Para llegar desde Salta capital

Para llegar hay que tomar la Ruta Nacional 51 rumbo a la Quebrada del Toro. El camino ya es parte de la experiencia: pueblos chicos, cerros de colores y curvas que van ganando altura hasta llegar a La Poma. Desde allí, el acceso al Puente del Diablo se hace por tramos de ripio, por lo que se recomienda vehículo alto y, sobre todo, ir con tiempo y precaución.

La distancia ronda los 200 kilómetros, pero el viaje puede llevar varias horas según el estado del camino y las paradas en el trayecto. Muchos lo combinan con una escapada más amplia hacia la Puna salteña o como parte de una ruta que incluye San Antonio de los Cobres.

Una postal que empieza a hacerse viral 

En los últimos años, el lugar empezó a circular más en redes sociales y entre viajeros que buscan destinos distintos, sin tanta multitud y con paisajes bien crudos del norte argentino. Aun así, sigue siendo un punto poco explotado turísticamente.

El Puente del Diablo no tiene infraestructura turística desarrollada, por lo que la visita es totalmente natural. Eso también implica ir preparado: agua, abrigo, y respetar el entorno es clave para que el paisaje se mantenga tal como está.

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