Cultura

Marcelo Larraquy presenta “Gordon. El aniquilador”, el thriller político que tendrá a Rodrigo de la Serna como protagonista

Es la segunda parte de una biografía novelada sobre el delincuente que termino al servicio de la Triple A, a cargo de centros clandestinos de detención.

Es la segunda parte de una biografía novelada sobre el delincuente que termino al servicio de la Triple A, a cargo de centros clandestinos de detención. La serie de Pablo Trapero que estrena en breve está basada en su trabajo. 

“Cualquier chorro se hace peronista ahora”. La frase de Almada resuena en los oídos de Gordon, reconocido entre los leales peronistas por alguien que lo conoce de su vida anterior, como delincuente. Se lee en uno de los primeros capítulos de Gordon. El aniquilador, de Marcelo Larraquy. Una novela, un thriller político, que lo regresa a la reconstrucción de una vida y un momento histórico tenebrosos, los de la violencia desatada en los setenta. Y que pronto tendrá el rostro de Rodrigo de la Serna en la serie dirigida por Pablo Trapero que se llama así: Gordon. 

 

“Siempre es difícil meterse con ese momento, porque es un período que tiene mucha llegada al presente”, dice Larraquy. “Es complejo hacerlo a la vez atractivo, y que interese a todos, evitar un documento político”. Larraquy es historiador, periodista, escritor y guionista. Y el período le interesa particularmente: publicó López Rega. El peronismo y la triple A, el best seller Galimberti. De Perón a Susana, escrito junto a Roberto Caballero, Argentina. Un siglo de violencia política y Los 70, entre otros títulos. Este último libro sigue a la novela Gordon, de nuevo en torno de este delincuente de la clase media que se ocupó de las tareas parapoliciales y de inteligencia entre 1968 y 1984, integrante de la Triple A, jefe de una banda que dirigió siniestros centros clandestinos de detención, como el de la calle Bacacay y Automotores Orletti. “Se acaba de descubrir, en términos históricos o judiciales, hace dos o tres años, que había una casa que actuaba como campo de concentración, dirigida por Gordon y eso también lo desarrolla la novela. Se trata de contar una información nueva: en forma de novela, una especie de ficción contemporánea, como se dice ahora”.

Marcelo Larraquy, autor de Gordon. El aniquilador. Su novela, basada en los hechos de violencia política de los setenta, publica ahora su segunda parte. (Foto: Alejandra Lopez).

Marcelo Larraquy, autor de Gordon. El aniquilador. Su novela, basada en los hechos de violencia política de los setenta, publica ahora su segunda parte. (Foto: Alejandra Lopez).

Larraquy participó en el guion de la serie, junto a Pablo Trapero y Marcos Osorio Vidal. “El libro era una guía, pero la serie tiene vida propia y me parece que la creatividad y el talento, la imponente realización visual, es apenas una guía, o una partitura”, dice el autor que lleva cinco años trabajando en los dos libros, a los que se sumó la escritura “intensa y prolongada” del guion.

A diferencia de otros libros suyos sobre la violencia política en el país, Gordon. El Aniquilador, dice que la ficción le permitió aquí trabajar con más libertad. “Libertad creativa sin desprenderse de los hechos”, dice. “La novela tiene un trabajo documental como para un libro de investigación. Lo que pasa es que la mano se suelta más en una novela. Aún atado a los expedientes, cuando estás escribiendo sale algo totalmente distinto a lo que sucede cuando te tenés que ceñir a los hechos puros y duros, como había hecho en los otros libros. Escribís un diálogo, aunque sea ficticio y el personaje te dice, no, esto no lo podría decir yo. No podés decir cualquier cosa en la novela de los 70, si cada personaje tiene su propia impronta, tiene sus propios conflictos internos, su manera de relacionarse con otro y después unir hechos reales a todo eso.

El libro de Larraquy sigue al delincuente que en el marco de diez anos se convirtio en director de centros de detencion al servicio de la Triple A. (Foto: Planeta).

El libro de Larraquy sigue al delincuente que en el marco de diez anos se convirtio en director de centros de detencion al servicio de la Triple A. (Foto: Planeta).

-¿Por qué decidiste tomar a Gordon como personaje?

-
Era un personaje que estaba en los 70, como Galimberti, como López Rega, aunque un poco más difícil, porque no venía de la política. En el caso de Gordon, yo ya había visto las causas judiciales de él en el expediente de la Triple A, hace muchísimos años. En la época que escribía López Rega, básicamente, y era muy difícil de estructurar.
Porque el tema es cómo estructuras en términos políticos, de una biografía política. Tenés relaciones políticas, conflictos de que se van sucediendo, la psicología del personaje, pero en el caso de un delincuente, que no tiene lazos políticos y que del cual no se sabe nada, o se sabe muy poco y que queda prácticamente en el olvido. La ficción me permitió construir en base a las causas judiciales que yo tomé incluso de la época de la arqueología suya como delincuente. Sus bandas de delincuentes, quiénes eran los personajes que no eran de la política, una banda de ladrones. Me permitió como ver cómo respiraba el personaje, cómo se movían, que robaban cuál era la mecánica de los robos y qué tipo de tipo los robos que tenían una relación que eran la proto Triple A. Cuando él entra a los servicios de inteligencia y entra a operar para la Triple A ya tenía un expertise. Como llega, como se incorpora al peronismo de derecha. Ahí sí se habla mucho del sindicato también, que empieza a operar. Para el sindicato. Además, él es un hombre mayor para la época, ha pasado los 40. En ese tiempo, todos los que actuaban en la violencia política tenían 22, 25, 28. Eso también le daba una capacidad de mando. Y era un tipo de familia, de San Isidro, compraba y vendía chatarra, de una clase media acomodada, que termina manejando un centro clandestino en un arco de unos 10 años. La violencia va desencadenando formas insospechadas o difíciles de creer, y la ficción te permite establecerlas y ampliarlas.

-El audiovisual argentino parece ocuparse más en la violencia de ese momento, se viene la película inspirada en Astiz, se estrenaron documentales sobre Isabel. ¿Ves algo interesante ahí?

-Me parece un logro, un avance superlativo. Cuando empecé a trabajar sobre violencia política no había películas argentinas que trataran la violencia política. La primera que recuerdo es Infancia Clandestina, que es maravillosa, muy tierna, la violencia vista desde abajo. Argentina, 1985, ya en otra etapa, democrática. Pero me parece que Gordon está por encima de todo eso, de la violencia política. No es una película de violencia política sino una película de acción, que trasciende la propia violencia que expresa. Si no, Taxi Driver sería una película sobre un taxista de Nueva York, cuando sabemos que es bastante más que eso.

-Como viste la creación de Gordon en la piel de De la Serna

-Siempre estuvo su nombre, desde el origen del proyecto. Y ya en las primeras veces que hable con él me di cuenta de que tiene un conocimiento histórico impresionante. Sabía un montón de cosas e incorporo cosas en el guion que son magistrales. Conoce muy bien la historia argentina, y le interesa. Luego, el desarrollo actoral que tiene me hace sentir que este personaje le vino como anillo al dedo, porque tiene todos unos matices que él explota de una manera impresionante. Cuando lo vi solo en el set, pensé como se puede transformar así, como puede pasar esto de un guion a esta actuación. Es increíble.

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