
Marcelo Torrico se acerca a la libertad: la familia teme por otros niños
A 27 años del secuestro y asesinato de Octavio y Melani Leguina en Salta, Marcelo Torrico, condenado a reclusión perpetua, se acerca a un proceso que podría permitir su reintegración a la sociedad.
Marcelo Torrico, condenado por el secuestro, tortura y asesinato de los hermanos Octavio y Melani Leguina en mayo de 1998, se encuentra cada vez más cerca de la libertad, a pesar de su condena a reclusión perpetua y múltiples intentos de fuga. Torrico lleva más de 20 años detenido y permanece en aislamiento por decisión propia. La Justicia inició un proceso gradual que podría permitir su eventual reintegración a la sociedad.
Miguel Leguina, padre de las víctimas, advirtió a los medios: "Si Torrico sale, puede haber otros chicos en peligro. Es una persona enferma".
El brutal crimen
El 4 de mayo de 1998, Octavio y Melani, de 9 y 6 años, salieron de su casa en el barrio Alto la Viña rumbo a la escuela y nunca llegaron. Tras varias horas de búsqueda, la docente de la escuela confirmó que los niños no habían asistido. La policía inicialmente desestimó la denuncia, pero horas más tarde se activaron los primeros rastrillajes.
Seis días después, los cuerpos de los hermanos fueron encontrados en un predio perteneciente a un comisario retirado, con signos de tortura, abuso sexual y heridas graves en la cabeza. Antes de morir, los obligaron a ingerir y respirar cocaína, los quemaron con cigarrillos y abusaron de la nena delante de su hermano.
Investigación y condena
La policía identificó a Torrico y a Esteban Brandán como principales sospechosos. Un testigo que circulaba en bicicleta presenció el secuestro y fue clave para la investigación. Los asesinos trasladaron a los niños en un Volkswagen Gace hasta la zona sur de Salta, donde perpetraron el crimen.
El móvil del asesinato fue inicialmente señalado como una venganza contra el padre de los niños, aunque nunca se pudo comprobar. Miguel Leguina insiste: "Torrico no me conocía, ni a mí ni a los chicos. No fue ninguna venganza, mis hijos pasaron por el lugar equivocado".
En 1999, Torrico y Brandán recibieron la pena máxima y permanecen detenidos en la cárcel de Villa Las Rosas, en los pabellones "R" y "C" respectivamente.
El debate sobre la resocialización
El posible futuro de Torrico reabrió un debate en Salta sobre la resocialización de criminales peligrosos. La jueza de Garantías Ada Zunino mantiene reuniones con el director del penal y con Torrico para evaluar su situación.
Leguina, por su parte, busca asesoramiento legal para evitar cualquier riesgo: "Nosotros queremos que siga preso. Me aferré a la fe y a darle un buen ejemplo a mi nieto", concluyó.