
Razones por las que el Dakar dejó África y después Argentina: conflictos globales
La histórica competencia cambió de continente empujada por amenazas externas
El Rally Dakar no solo es una de las competencias más duras del mundo: también es un termómetro de la geopolítica, la economía y la seguridad internacional. Su salida de África, su largo paso por Sudamérica -con Argentina como eje- y su actual consolidación en Arabia Saudita responden a una combinación de factores que exceden largamente lo deportivo.
El quiebre africano: cuando el riesgo dejó de ser deportivo
Durante casi tres décadas, el Dakar atravesó el desierto africano, especialmente zonas del Sáhara en países como Mauritania, Malí y Níger. El problema no fue la arena ni la navegación extrema, sino la falta de control estatal y la presencia de grupos armados.
En 2007 y 2008, asesinatos de turistas franceses y amenazas directas vinculadas al terrorismo obligaron a cancelar una edición completa. La organización entendió que ya no podía garantizar la seguridad de pilotos, equipos, periodistas ni espectadores. El riesgo era externo, imprevisible y ajeno a la carrera. África quedó descartada.
Sudamérica: épica, cercanía y costos más bajos
Desde 2009, el Dakar encontró en Sudamérica un nuevo hogar. Argentina, Chile, Bolivia y Perú ofrecieron paisajes impactantes, apoyo popular masivo y algo clave: costos accesibles para el público.
Para los argentinos, ver el Dakar era posible sin grandes gastos:
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Traslados terrestres
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Hospedajes económicos
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Acceso libre a zonas de paso
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Sin visas ni vuelos intercontinentales
Millones de personas se volcaron a rutas, dunas y vivacs. Sin embargo, con el paso de los años, los costos de organización se dispararon y varios países dejaron de poder afrontar el canon exigido por ASO. El recorrido se achicó, la logística se volvió más compleja y Sudamérica perdió peso estratégico.
Arabia Saudita: control total y contratos millonarios
Desde 2020, el Dakar se corre íntegramente en Arabia Saudita. A diferencia del África sahariana, el país ofrece control absoluto del territorio, seguridad centralizada y estabilidad política interna. Las zonas por donde pasa la carrera están lejos de cualquier frente de conflicto activo en Medio Oriente.
El acuerdo económico garantiza:
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Seguridad militar y policial permanente
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Infraestructura moderna
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Campamentos cerrados
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Evacuación aérea inmediata
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Contratos a largo plazo
Para la organización, es previsibilidad. Para el público, otra historia.